Si estás dudando entre un AIO (refrigeración líquida “todo en uno”) o un disipador por aire para tu CPU AMD, es normal: ambos pueden rendir muy bien, pero no enfrían “mejor” de la misma forma, ni en los mismos escenarios. La clave está en entender qué tipo de calor genera AMD, cómo se comporta el boost moderno y qué limitaciones tiene tu caja.
A lo largo de esta guía vas a ver comparativas prácticas (sin humo), qué significa realmente “enfriar mejor” y cómo elegir según tu uso, tu gabinete y tu tolerancia al ruido.
Panorama rápido: qué significa “enfriar mejor” en AMD
Enfriar mejor no es solo “tener menos grados” en una captura. Para AMD, y en general para CPUs modernos, importa el contexto.
Temperatura pico vs temperatura sostenida
Temperatura pico: esos saltos rápidos a temperaturas altas cuando el procesador mete boost agresivo por milisegundos o segundos.
Temperatura sostenida: la temperatura durante cargas largas (render, compilación, benchmarks de varios minutos).
Un AIO suele destacar más en sostenido (por masa térmica del radiador y la capacidad de mover calor fuera de la zona del socket). Un buen aire premium puede aguantar muy bien sostenido, pero a veces se queda atrás cuando la carga es larga y la caja no ventila perfecto.
Ruido, rendimiento y “calor en la caja”
Un disipador por aire deja el calor dentro del gabinete y depende más del flujo de aire general.
Un AIO puede colocar el radiador en una zona estratégica, expulsando calor de forma más directa (según montaje).
En ruido: aire suele ser “ruido de ventiladores”; AIO añade ruido de bomba.
Cómo genera calor un CPU AMD moderno
Los procesadores AMD actuales son muy “listos”: intentan usar el margen térmico y eléctrico para darte más rendimiento cuando pueden.
Boost, PPT/TDC/EDC y por qué sube la temperatura
Muchos Ryzen suben frecuencias de forma agresiva mientras haya margen en:
potencia (PPT),
corriente sostenida (TDC),
corriente pico (EDC),
y temperatura.
Resultado: aunque tengas una refrigeración buena, el CPU puede seguir buscando el límite para rendir más. Por eso a veces mejoras la refrigeración y… la temperatura no baja tanto como esperabas, pero el rendimiento sí sube.
Zen, densidad térmica y contacto con el IHS
En varias generaciones Ryzen, la densidad térmica puede ser alta en zonas concretas del chip. Esto significa:
Un buen contacto (montaje correcto + pasta térmica bien aplicada) importa muchísimo.
La calidad del cold plate (AIO) o base (aire) y la presión del anclaje pueden marcar varios grados.
Disipadores por aire: cómo funcionan y qué los hace fuertes
Un disipador por aire es un sistema simple y efectivo:
la base recoge el calor,
heatpipes lo reparten,
las aletas lo disipan,
el ventilador lo saca hacia el flujo del gabinete.
Torre simple vs doble torre
Torre simple: suele ser suficiente para gamas medias y builds silenciosas equilibradas.
Doble torre: más superficie, normalmente mejor para CPUs exigentes y cargas largas.
En AMD, un buen doble torre puede competir con AIOs de 240 mm en muchos casos reales, especialmente si el gabinete está bien ventilado.
Ventiladores: presión estática, RPM y curvas inteligentes
Aire gana mucho con:
ventiladores con buena presión estática (para empujar aire por aletas densas),
una curva de ventilación que no suba de golpe por picos cortos,
y un buen “airflow” frontal.
Disipadores líquidos AIO: cómo funcionan y dónde brillan
Un AIO traslada el calor desde el CPU a un radiador usando líquido y una bomba.
Radiador, bomba, cold plate y líquido: el “circuito”
Cold plate: la base que toca el CPU.
Bomba: mueve el líquido.
Tubos: llevan el calor al radiador.
Radiador + ventiladores: expulsan el calor al aire.
Ventaja clave: puedes mover la “zona caliente” hacia una pared del gabinete y manejar mejor el calor total del sistema.
Tamaños 120/240/280/360: qué cambia realmente
En la práctica:
120 mm: muchas veces no compensa frente a buen aire (por ruido/rendimiento).
240/280 mm: el punto dulce común.
360 mm: útil para cargas largas, CPUs tope o builds donde priorizas temperaturas sostenidas y estética.
Comparativa directa: AIO vs aire en AMD (rendimiento real)
Aquí va lo importante: depende de la carga y del montaje, pero hay patrones claros.
En cargas cortas (gaming y picos de boost)
En juegos, el CPU suele tener:
picos rápidos,
carga variable,
y momentos donde la GPU manda más.
En esos escenarios:
Aire premium y AIO decente pueden verse muy parecidos en temperaturas promedio.
La diferencia puede estar más en ruido, curvas y estabilidad del boost.
Traducción: en gaming, muchas veces el “mejor” es el que te da menos ruido y menos complicaciones.
En cargas largas (render, compilación, streaming pesado)
Aquí el AIO suele tener ventaja, sobre todo si:
es 280/360,
el radiador está bien montado,
y el gabinete permite buen intercambio de aire.
Un buen disipador por aire doble torre puede rendir excelente, pero a igualdad de calidad:
un AIO grande puede mantener temperaturas sostenidas algo más bajas,
y con ello permitir boost sostenido ligeramente superior (dependiendo del CPU y límites).
El factor clave que muchos olvidan: flujo de aire del gabinete
Puedes comprar la mejor refrigeración del mundo y aun así rendir mal si tu caja es un horno.
Presión positiva/negativa y rutas del aire
Presión positiva (más entrada que salida): ayuda a reducir polvo por rendijas y mejora el control del flujo.
Presión negativa: puede extraer bien, pero suele chupar polvo por cualquier hueco.
La meta simple: una ruta clara de aire fresco entrando y aire caliente saliendo.
Radiador como intake vs exhaust: pros y contras
Radiador como intake (entrada):
Pros: el radiador recibe aire más fresco → mejores temperaturas de CPU.
Contras: ese aire calentado entra al gabinete → puede subir temperatura de GPU/VRM.
Radiador como exhaust (salida):
Pros: expulsa calor fuera → mejor para GPU.
Contras: el radiador usa aire más caliente del gabinete → CPU un poco más caliente.
No hay “una única forma correcta”. Depende de si tu prioridad es CPU o GPU y de cómo sea tu caja.
Ruido y experiencia diaria: lo que “se siente” usando el PC
Bomba vs ventiladores: tipos de ruido
Aire: principalmente “soplo” de ventiladores y posible turbulencia.
AIO: ventiladores + bomba (zumbido constante o vibración si no está bien desacoplada).
Para mucha gente, un aire bien ajustado es más agradable porque no introduce el componente de bomba.
Cómo ajustar curvas sin perder temperaturas
Consejos prácticos:
Evita curvas que reaccionen a picos de 1–2 segundos (si tu BIOS permite “hysteresis” o retardo, úsalo).
Prioriza que el ventilador suba cuando la temperatura sea sostenida.
Mantén un mínimo de RPM estable para no escuchar cambios constantes.
Fiabilidad, mantenimiento y riesgos (sin drama, con datos)
Vida útil de bomba, evaporación y degradación
Un disipador por aire tiene menos puntos de fallo: ventiladores reemplazables y listo.
Un AIO añade bomba y el sistema sellado: con los años puede haber degradación (ruido, rendimiento, evaporación lenta, etc.).
No significa que “AIO sea malo”; significa que es un sistema más complejo.
Polvo en aletas vs polvo en radiador
Aire: polvo en aletas del disipador (limpieza directa).
AIO: polvo en radiador (limpieza similar a un filtro/ventilador, pero depende del acceso y montaje).
En ambos casos, la limpieza periódica cambia todo.
Compatibilidad AMD: socket, montaje y presión correcta
AM4 vs AM5: qué revisar antes de comprar
Antes de comprar:
compatibilidad explícita con AM4/AM5,
altura disponible (aire) y clearance de RAM,
espacio para radiador (AIO) y grosor total (radiador + ventiladores).
Pasta térmica y presión de montaje
Errores típicos que “matan” temperaturas:
demasiada pasta o muy poca,
tornillos sin apretar en patrón cruzado,
soporte mal alineado.
Un montaje correcto puede darte mejoras que parecen “cambio de disipador”.
Coste total: precio, rendimiento por euro y valor a largo plazo
AIO “barato” vs aire “premium”
Una realidad común:
Un aire premium puede competir con AIOs medios con mejor ruido/fiabilidad.
Un AIO barato puede no superar a un buen aire y encima meter ruido de bomba.
Cuándo pagar más sí tiene sentido
Paga más por AIO si:
quieres estética limpia (sin torre grande),
necesitas despejar zona RAM/VRM,
haces cargas largas y puedes montar 280/360 bien ventilado,
tu caja tiene soporte ideal para radiador.
Paga más por aire si:
quieres durabilidad máxima,
buscas el mejor rendimiento por euro,
prefieres menos puntos de fallo.
Guía rápida de elección según tu uso
Gaming silencioso
Si tu prioridad es silencio y simplicidad: aire de calidad suele ser la apuesta segura.
Si tu caja tiene gran soporte de radiador y quieres estética: AIO 240/280 con buena curva puede ir genial.
Productividad 24/7
Para cargas largas frecuentes: AIO 280/360 bien montado suele dar ventaja sostenida.
Aire doble torre también sirve, especialmente si valoras fiabilidad y fácil mantenimiento.
Cajas compactas (ITX/mATX)
ITX puede favorecer AIO por limitaciones de altura, pero ojo con el montaje del radiador y el flujo.
En compactas bien pensadas, un aire corto potente también puede funcionar muy bien.
Errores comunes al elegir refrigeración para AMD
Obsesionarse con 2–3 °C
A veces se gasta mucho dinero para ganar poquísimo. Es mejor:
mejorar flujo de aire,
ajustar curvas,
revisar montaje,
y optimizar voltaje (si sabes lo que haces).
Montar el radiador “al revés”
Regla práctica:
intenta evitar que la bomba sea el punto más alto del circuito.
coloca el radiador de forma que el aire quede lejos de la bomba (según tu configuración).
Preguntas Frecuentes (FAQ)
1) ¿Cuál enfría mejor en AMD: AIO o aire?
En general, un AIO grande (280/360) suele ganar en cargas largas si está bien montado y la caja ventila bien. Pero un disipador por aire premium puede empatar o quedar muy cerca en muchos usos reales, especialmente gaming.
2) ¿Un AIO de 120 mm vale la pena?
Muchas veces no. Suele rendir parecido (o peor) que aire competente y puede ser más ruidoso por la bomba.
3) ¿Por qué mi Ryzen se pone “caliente” aunque tenga buen disipador?
Porque el boost intenta aprovechar margen térmico/eléctrico. A veces, con mejor refrigeración, el CPU rinde más y mantiene temperaturas similares.
4) ¿Aire es más silencioso que AIO?
Frecuentemente sí, porque no hay bomba. Pero depende de ventiladores, curvas, caja y calidad del AIO.
5) ¿Qué es mejor para la GPU: radiador intake o exhaust?
Intake favorece CPU (aire fresco al radiador) pero puede calentar la GPU.
Exhaust favorece GPU (sacas calor) pero el CPU puede subir un poco.
6) ¿Qué mantenimiento requiere cada uno?
Aire: limpiar polvo y cambiar ventiladores si fallan.
AIO: limpiar radiador y estar atento a ruidos de bomba con el tiempo (no suele ser “mantenimiento activo”, pero sí vigilancia).
Conclusión: cuál enfría mejor y por qué (respuesta final)
Si tuviera que resumirlo sin complicarte: en AMD, un AIO bien elegido y bien montado (especialmente 280/360) suele enfriar mejor en cargas largas y sostenidas, porque mueve el calor a un radiador grande y lo gestiona con más “reserva térmica”. Pero un disipador por aire de alta gama puede igualar o quedar muy cerca, con ventajas claras en simplicidad, fiabilidad y, muchas veces, ruido más agradable.
La decisión correcta no es “líquida vs aire” en abstracto, sino: tu tipo de uso + tu gabinete + tu tolerancia al ruido + tu presupuesto. Y ahora sí, con esto claro, ya puedes responder con criterio a: “Disipadores líquidos AIO vs aire para AMD: cuál enfría mejor y por qué” sin caer en mitos.
