Iniciar la cuenta atras. A Coca -Cola le gustaría que los consumidores crean que la felicidad puede ser embotellado en sólo 12 onzas líquidas ( 355 mililitros) de calidad azucarada.
De la compañía de anuncios de refrescos siempre sus productos están relacionados con los momentos más agradables en la vida – cookouts vecinales , fechas de cine y pasar el rato con sus seres cercanos y queridos.
En tiempos de guerra y de los conflictos políticos en los últimos años, las ventas de Coca-Cola han bajado , y cuando la estabilidad regresó , lo hizo el consumo de refrescos.
El monitoreo del consumo de coque de alguien no es la forma más científica de medir la felicidad.
Pero la anécdota de África es un ejemplo de la relación entre los estados emocionales y de comportamiento.
Es bien entendido que nuestros sentimientos a menudo afectan a las acciones . La confianza, por ejemplo , animales de la socialización, y la apatía promueve la abstinencia.
Interpretar las emociones detrás de las exposiciones no siempre es sencillo. Cuando se le preguntó , la mayoría de la gente va a reconocer que son felices.
Puede que no sean más de la luna en el rapto , pero son mucho más propensos a describirse a sí mismos como por lo menos un poco feliz que como infeliz.
Al mismo tiempo , los Institutos Nacionales de Salud informan que alrededor del 6,7 por ciento de los adultos en los Estados Unidos se enfrente a un trastorno depresivo mayor .
En ese caso, ciertos comportamientos señalan que las emociones negativas están tomando un peaje. Tras el reconocimiento de ellos y tomar medidas , la gente puede volver a la pista hacia la alegría
Pasar demasiadas horas frente a la televisión

Un análisis de 2008 basado en la Encuesta Social General de EE. UU. encontró que las personas que se declaraban más felices veían alrededor de un 30 % menos de televisión que las menos felices (unas 19 horas semanales frente a 25).
Es una correlación, no una causa demostrada, pero sugiere sustituir parte del tiempo de pantalla por actividades sociales, voluntariado o aficiones.
Relaciones conflictivas o aislamiento

La investigación sobre bienestar coincide en que las relaciones sociales sólidas y amplias son uno de los mejores predictores de satisfacción vital. Las relaciones deterioradas, y dejar de ampliar el círculo de amistades, suelen acompañar y reforzar el malestar.
Cuidar los vínculos con familia y amigos, también a través de canales online, es una de las vías más eficaces para mejorar el estado de ánimo.
Evitar nuevas experiencias

Perder el interés por lo nuevo, o dejar de disfrutar de lo que antes resultaba agradable, puede indicar que algo no va bien. Estudios sobre bienestar muestran que saborear los cambios y las experiencias nuevas se asocia a una actitud más positiva.
Lo mismo ocurre en pareja: las parejas que siguen compartiendo actividades novedosas tras años juntas declaran mayor satisfacción que las atrapadas en la rutina.
Cambios en el apetito y la alimentación

Los cambios de peso o de apetito pueden reflejar el estado emocional. Un seguimiento de 15 años a más de 5.000 adultos jóvenes observó que quienes presentaban síntomas depresivos acumulaban más grasa abdominal con el tiempo, mientras que tener un IMC alto no predecía la depresión.
En sentido inverso, varios estudios, entre ellos uno con unos 2.000 hombres finlandeses, asocian una dieta rica en verduras, frutas y cereales integrales con menos síntomas depresivos, y el alto consumo de procesados con más.
Estrés que no se puede controlar

La psicología positiva subraya el papel del entorno en el bienestar. Un cierto nivel de estrés nos activa, pero el estrés que percibimos como incontrolable genera más ansiedad y descontento que el que podemos gestionar.
Técnicas como la relajación, la atención plena (mindfulness) y el pensamiento realista y optimista ayudan a amortiguar su impacto.
Irritabilidad persistente

Enfadarse de vez en cuando es normal. Sin embargo, un estudio de seguimiento de más de 30 años de la Universidad de California en San Diego observó que la irritabilidad y la ira durante un episodio depresivo se asociaban a una depresión más grave y crónica, y a más ansiedad y abuso de sustancias.
Si la irritabilidad es constante y se acompaña de tristeza o desánimo, conviene consultar con un profesional de la salud mental.
Buscar el placer de forma constante

En 1978, el psicólogo Philip Brickman comparó el bienestar de ganadores de lotería y de personas con paraplejia: con el tiempo, ambos grupos volvían a niveles de felicidad parecidos a los de la población general. Es la adaptación hedónica.
Por eso perseguir sin fin nuevas compras o estímulos (la «cinta hedónica») rara vez aporta felicidad duradera: el placer es fugaz, mientras que valorar lo que ya tenemos sostiene mejor el bienestar.
Cambios en el deseo sexual

Varios estudios basados en encuestas nacionales relacionan una vida sexual satisfactoria con una visión más positiva de la vida. Curiosamente, uno de la Universidad de Colorado en Boulder encontró que compararse con los demás importa: quienes creían tener menos relaciones que sus iguales se declaraban menos felices.
Una pérdida marcada y persistente del deseo puede ser también un síntoma de depresión o de otros problemas de salud, por lo que merece atención médica.
Dormir mal

En un estudio publicado en Science que siguió el estado de ánimo de 909 mujeres a lo largo del día, dormir poco fue, junto al estrés laboral, uno de los factores que más empeoraban el humor. La falta de sueño aumenta además la sensibilidad al cortisol, la hormona del estrés.
La relación funciona en ambos sentidos: el malestar dificulta el sueño y el mal descanso empeora el ánimo. Revisar el estrés, el ejercicio y la rutina antes de acostarse es un buen punto de partida.